El testimonio desgarrador de una madre tras la muerte de su hijo con DIPG

Carta de una madre anónima que nos ha pedido que publiquemos tras la muerte de su hijo con DIPG.

 

 

A ti oncólogo (aunque dicen que tu currículum está falsificado, lo cual no me sorprende después de conocerte y estar tan de moda ahora).

A ti, que para los que no han tenido la desgracia de tener un hijo en tus manos, eres el prestigioso Dr. …… y para los que te hemos conocido demasiado eres el ser más ruin y despreciable que nos hemos podido encontrar en nuestras vidas.

A ti, que te has llevado por delante la vida de mi hijo antes de que le tocara irse sin nuestro consentimiento y la de tantos y tantos otros niños sin el consentimiento de sus padres.

A ti, que no conoces el sufrimiento de unos padres porque tienen un hijo enfermo y tú, a pesar de ser padre eres un ser insensible y con muy poco tacto que no te importa que los niños se tengan que ir para siempre, que lo único que te importa es ganar mucho dinero, haciendo del cáncer infantil un negocio más.

A ti, te voy a recordar muchas cosas que ya sabes y otras que crees que no sabemos…

Tuvimos una lucha muy grande contigo y con tu mano derecha (que es aún peor que tú y que actúa con una frialdad y prepotencia increíble a pesar de ser madre) donde estaba mi hijo.

A ti, que te paseas por delante de los padres de niños enfermos, como un hombre de negocios y no como un médico y que cuando venias a visitarnos a la habitación (después de haberte «pinchado» tu mano derecha) lo que querías es que nuestro hijo se fuera de este mundo cuanto antes, porque os estorbaba, porque ya hacía cuatro meses que lo habías desahuciado y porque os asombraba su fuerza y no veíais el momento de irse, porque seguía día a día luchando por estar aquí, mirándonos con su cara inocente y sin sufrir (porque no tenía dolores) y su única ilusión era irse a casa recuperado y vernos a su lado.

A ti, que querías sedarlo sin decírnoslo directamente, cuatro meses antes y al final tomaste otra decisión muy cruel e inolvidable…

A ti que apareces de sorpresa un viernes por el hospital con ganas de quitarte del medio ya a mi hijo y me amenazas con traer un juez y quitarme la custodia y como solo eran amenazas y no podías porque no tenías motivos, decides por tu cuenta lo siguiente:

Sabías que simplemente con la bajada de corticoides ya lo matarías.

Mi hijo tenía puesta la dosis diariamente de 5mg de corticoides y tú dejas ordenado que se los bajen a cuatro el sábado y el domingo a tres, con lo cual mi hijo fallece a las dos de la madrugada perdiendo la consciencia horas antes y ahogándose poco a poco y sin sedarlo, porque sabías que simplemente con la bajada de corticoides ya lo MATARÍAS.

No tenías nuestro consentimiento, te llamamos continuamente durante el fin de semana para que le subieras los corticoides y para que acudieras al hospital, no hiciste caso de nuestras llamadas, ni de mis mensajes porque no te interesaban , ni tampoco hiciste caso de la intensivista que había de guardia y fue la única que le intentó salvar la vida en un momento dado, pero luego por teléfono tu mano derecha le dio órdenes para que no lo volviera a hacer y a las dos de la madrugada mi hijo se fue para siempre.

A ti, que no sabes el dolor tan grande que tenemos los padres cuando perdemos un hijo y mientras luchamos a su lado.
No tienes ni idea de lo mal que me siento recordando esos momentos, pero hace mucho que quería hacerlo y sabía que borrarías cualquier cosa que escribiera, y no será esta la última vez que hable de ti, lo haré donde tenga oportunidad, y ahora te escribo en esta página porque aquí no puedes borrarme, pero tal vez me leas en el Sueño de Vicky…

A ti, que no dejaste que mi hijo viviera lo que tuviera que vivir aun sabiendo que no sufría porque no tenía dolores, porque de ser así nosotros con todo nuestro dolor te hubiéramos pedido que dejara de sufrir…

Si, ya sé que tenía una enfermedad incurable y que se iba a ir, pero no sabes lo importante que es para unos padres ganar tiempo y ver lo máximo posible a tu hijo con vida, siempre y cuando sepas que no sufre, porque a él no le dolía nada-

Quien sabe lo que sufriría con la manera de irse que tú decidiste que tuviera.

A ti, que no tenías derecho a escoger el día ni la hora, ni la manera de irse de nuestro hijo, solo deseo que algún día lo pagues como te mereces y que todas las familias que han tenido un hijo en tus manos y han pasado por lo mismo que nosotros nos podamos juntar y pedir justicia, por lo menos que no sigas ejerciendo tu profesión y tener el poder de decidir cuándo se va a ir un paciente tuyo, que sean sus padres quienes decidan si lo ven conveniente o la vida misma…

A ti, que le dabas Temozolomida a nuestro hijo sabiendo que para un DIPG no sirve, porque no atraviesa la barrera hematoencefálica del cerebro y por lo tanto no llega al tumor y aun viendo lo mal que les sienta, se la recetabas a él y a otros como él, porque por cada Temozolomida que recetas te llevas 20.000€…

A ti, te quiero recordar también la sala de trasplantes ya sabes de donde…sí, esa sala que llaman los que saben lo que pasa dentro, la sala de la muerte y ya sabes por qué…

A ti y a tu mano derecha (tan cínica, tan hipócrita, tan mala persona y con esa frialdad que trata a  las familias, aun sabiendo lo que están sufriendo) ojalá os caigáis pronto de esa torre tan alta en la que estáis subidos, tú arriba del todo y tu mano derecha sujetándote desde abajo, porque si te caes tú ese ser tan despreciable como tú se caerá para siempre también.

Me quedan muchas cosas por decirte, pero no me apetece ahora seguir perdiendo el tiempo contigo, ya habrá otros momentos…

Y no te nombro porque no quiero hacerte publicidad, más de la que tú mismo te haces a diario, intentando hacer ver a los más poderosos y a « compañeros» de tu profesión, que tienes mil proyectos, en una palabra que luchas a diario por intentar hacer lo que nunca has hecho LUCHAR por salvar a un niño, ni por la investigación, ni por nada.

Lo tuyo es llenarte los bolsillos a costa del cáncer infantil.

Una vez me dijo un oncólogo que te conoce demasiado bien, que si hay un oncólogo en el mundo que no querría que lo curase nunca de un cáncer…ese eres tú.
Ni el personal que te rodea a diario, ni «compañeros» solo tus manos derechas « te tragan» uno porque no le queda más remedio, aunque hace unos años te dejó plantado porque no te aguantaba más y porque no compartía contigo tus decisiones, aunque luego volvió para su desgracia y la de todos porque cumple tus órdenes y la otra mano derecha porque le pagas un sueldazo y aspira a quedarse en tu puesto si algún día (que tiene que llegar) te vas.

!Luchemos juntos contra el cáncer infantil¡

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